Hay dos momentos de un proyecto donde la ansiedad del cliente alcanza su pico y, si no es correctamente administrada, puede producir efectos negativos en el equipo de trabajo, los resultados del proyecto y la relación con el proveedor.
Steve Jobs decidió en 1991 que Apple sería un ecosistema cerrado donde el software y el hardware estuvieran integrados. Esta decisión implicó que los productos de la manzanita fueran incompatibles con los demás productos del mercado. La razón que esgrimió siempre es que esa era la única forma de crear “grandes productos”. ¿Es realmente así?
Adoptamos un producto basándonos en las emociones que nos genera cuando lo usamos. Las características de hardware o software no constituyen un diferenciador suficiente para quedarnos con un producto en lugar de otro. Al final del día terminaremos adoptando aquel que nos brinde la mejor experiencia de uso.