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Los rediseños de sitios Web, lanzamientos de nuevas herramientas o funcionalidades (Web o no Webs) suelen tener un impacto importante en los usuarios finales. Este impacto normalmente está relacionado con un cambio en los hábitos de uso y en las prácticas que los usuarios realizan cuando utilizan una determinada interfaz (Sitio Web, Intranet, Extranet, etc.).
Para explicarlo con un ejemplo concreto: los usuarios de un sitio Web están acostumbrados a buscar los accesos en ciertos lugares, a encontrar agrupados los contenidos de una forma o a usar algunas funcionalidades, como un buscador, siguiendo determinados criterios.
Cuando se realiza un rediseño de un sitio Web y los accesos, contenidos o funcionalidades cambian de lugar, se agrupan distinto o se utilizan de otra forma los usuarios pueden sentirse desorientados, frustrados y disgustados porque la nueva organización no les resulta intuitiva.
Siempre existe una brecha entre quienes diseñan una interfaz y quienes serán los destinatarios finales. Por más buena voluntad que los diseñadores y desarrolladores pongan en querer tener en cuenta las necesidades y expectativas de los usuarios finales, hay un hecho que impide que esa brecha desaparezca: ese hecho es que quien diseña muchas veces no es quien utilizará la interfaz, su nivel de conocimiento, expectativas y necesidades son muy distintas entre sí.
En un rediseño, la brecha entre desarrolladores y usuarios finales es inversamente proporcional a la participación que tienen estos últimos durante el proceso de diseño y desarrollo. En efecto, si los usuarios participan activamente durante el proceso de diseño de una nueva interfaz o herramienta las posibilidades de satisfacción aumentan.
Existen distintos métodos para involucrar a los usuarios en los procesos de rediseño de, por ejemplo, un sitio Web. Aquí mencionaremos a tres de ellas:
Los desarrolladores suelen esgrimir un sinfín de justificaciones para no testear con usuarios finales sus desarrollos. La mayoría de ellas tienen que ver con la inseguridad e incapacidad para absorver cambios e implementar rápidamente soluciones.
Lo cierto es que las interfaces que no involucran a los usuarios finales tendrán mayores dificultades para ser exitosas. Estas dificultades pueden evidenciarse como una mayor insatisfacción de los usuarios, menores visitas, curvas de aprendizaje mayores o el rechazo de la herramienta, funcionalidad o Sitio Web.
La solución: realizar pruebas con usuarios que representen adecuadamente al público destinatario, identificar áreas de oportunidad e implementar al menos las mejoras más críticas.