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Finalmente pude leer el libro Rework de Jason Fried y David Hansson, fundadores de 37Signals, una empresa con 16 empleados que comercializa programas para la administración de proyectos utilizados por más de un millón de clientes alrededor del mundo. Sólo 16 personas y ni siquiera trabajan todas juntas en la misma ciudad.
El libro me pareció tan interesante, provocador y fresco que mientras lo leía ya sentía la necesidad de escribir un artículo en el Blog sobre él.
Una de las cosas que más me impresionó es que estos dos autores tienen la valentía, apoyados por su propia historia de éxito, de atacar algunos de los postulados de negocios más difundidos y repetidos hasta el hartazgo en conferencias, libros y hasta por nosotros mismos que muchas veces utilizamos el “business mode” para expresar una idea.
Sin mucho preámbulo, ya en el segundo capítulo del libro, Fried y Hansson se lanzan con todo contra algunos de estos postulados. Aquí una breve reseña con agregados personales:
El “mundo real” está habitado por personas a quienes no les gusta lo diferente y cualquier enfoque que plantee nuevas formas de resolver problemas que incluso este “mundo real” tiene está destinado al fracaso. El “mundo real” no es un lugar, es una excusa, una justificación para no intentarlo, pero no tienen nada que ver contigo.
No es mucho lo que se puede aprender de los errores. Cometer un error cuando se intenta desarrollar un negocio lo único que nos dice es lo que no deberíamos volver a hacer. Sin embargo, no nos enseña qué es lo que realmente funciona o qué deberíamos hacer para tener éxito. Según una investigación de la Universidad de Harvard aquellas personas que fracasaron en un negocio tienen las mismas posibilidades de ser exitosos que aquellas que nunca iniciaron uno, mientras que aquellas que fueron exitosas al menos una vez tienen más chances de volver a serlo en el futuro.
La planificación ha sido uno de los paradigmas más fuertes del siglo pasado no sólo para el ámbito laboral sino también para el personal y familiar. Pero según los autores la era de la planificación está acabada. Planificar tiene un efecto psicológico sobre nosotros: nos hace creer que tenemos bajo control lo que no podemos controlar. Y esto es muy peligroso. La planificación está desconectada de la realidad, es una estimación, una suposición, y hay que volverla a colocar en el lugar que le corresponde, dejando aflorar la capacidad para improvisar y resolver problemas imprevistos.
Que una compañía sea más grande no tiene nada que ver con que sus productos o servicios sean mejores. De hecho a veces sucede exactamente lo contrario. Entre muchos de los dueños de compañías pequeñas suele existir el anhelo de ser como Microsoft, Apple o Google porque “esa es la fórmula del éxito”. Bueno, no es así. Se puede “conquistar el mundo” con una empresa de 15 personas, 10 o una sola. Se trata de encontrar el tamaño justo para servir mejor a tus clientes.
Nuestra cultura venera a los adictos al trabajo. Quedarse hasta tarde trabajando, trabajar los fines de semana o no tener tiempo más que para trabajar son todos actos de los cuales mucha gente se enorgullece y espera que los demás admiremos. Pero los adictos al trabajo son un problema: suelen ser improductivos, carecen de la capacidad de priorizar, no son creativos y están siempre cansados y al borde de un ataque de estrés. Consejo: alejarse de los adictos al trabajo, no son buenos para el negocio.
Deberíamos retirar la palabra emprendedor. Esta palabra está desactualizada y viene con una mochila. Huele a un club de miembros exclusivos que se llaman a sí mismos “emprendedores”. Hay miles de personas que inician su propio negocio y no se llaman a sí mismos de esta forma, ni siquiera se piensan como dueños de algo, simplemente hace lo que aman, en sus propios términos y les pagan por ello. A ellos es a quienes deberías imitar.